viernes 23 de diciembre de 2011

aguijón de la necesidad




Veo caer, pero nunca sé si es cierto, nunca me creo del todo. Lo mas cómico es cómo uno puede mentirse a si mismo (esa trampa a la que tan fácil quedarse enredado), a veces sin siquiera notarlo. Y ahora que lo pienso de nuevo, tal vez esa sea la esencia de la caída, pero actuando de todas formas de un modo más silencioso y escondido. Aún así hiere, con fuerza de mar y diente de lobo, encarnándose y dejando a lo último ese gusto amargo que tanto siento y que tanto me cuesta develar su origen.

Es también un poco de algún instinto humano de los tantos heredados. Si habrá de surgir el masoquismo en situaciones innecesarias, en cuestiones de estabilidad, de lo que podría considerarse como completa. Ese querer darse una vuelta por el fondo que nace del interior, ese incomprensible anhelo por la oscuridad que conduce a los planteamientos más profundos, que mientras más asustan, más acaban enseñando al fin y al cabo.

Buscar crecer y agigantar cada espacio que nuestro saber en potencia deja a nuestra disposición para ser llenado, ser conciente de todas las existencias posibles, y tratar de tolerarlas en caso de no tener una simpatía por ellas. Nacer una y otra vez como sumergido en una laguna de hambre de vivir, sea con la rosa entre los dedos, o con las espinas.

miércoles 14 de diciembre de 2011



cuerpo al cuerpo, somos de todos

domingo 21 de agosto de 2011


¡Qué buen momento para reiniciar mi presencia en este espacio!

Si pudiera describir con la cantidad de detalles necesaria la marea de emociones en la que me sumerjo (como un pez sin vida que se entrega al movimiento intermitente de la misma) podría usted, que está del otro lado, no entender pero si observar y poder ayudarme a mi a entender-me. Pero lamentablemente no estoy logrando encontrar las palabras correctas, ni discernir cada sentimiento y pensamiento de los demás, con los cuales se apelmasan, como ese conjunto de fideos exhaustos ya del sofocamiento que les produce el estar expuestos al avasallador calor del agua.

Hemos de encontrar aquí solo un texto que plantea mi estado personal, desde un punto de vista muy alejado (-muy alejado-) como para poder rescatar esos detalles que se destacarían si se hiciera del trabajo de la contemplación una tarea más minuciosa. Pero afortunadamente no tengo que preocuparme por lo que escribo, sino en cosas mas importantes como por ejemplo, en que usted, visitante, se lleve resonando algo en su mente y lograr su meditación sobre algún asunto en particular. Microcósmico, macrocósmico, inter o intrapersonal.

Prometo que en mi próximo retorno voy a compartir algo más interesante. Volvi a replantearme la idea de retomar este ámbito expresivo, por lo que volveré a brindar mis reflecciones sobre este mundo que no siempre es como esperamos que sea, y que por ese motivo se vuelve mas mágico el volver la cabeza para fijar una vez mas los ojos en él.

No todo lo que aparenta estar muerto lo está, y sino, pregúntele a una araña.


lunes 16 de mayo de 2011


Sin pensar

viernes 6 de mayo de 2011

A cuidar los intereses, a cuidarse de la codicia.
La mierda puede estar mas cerca de lo que creemos,
y no tiene por qué tener olor...
Somos autores propios de nuestra mentalidad
y quienes solos nos generamos nuestros propios problemas,
todo enemigo es ficcion interna yendo directo a la esencia de la palabra,
alguien es imperfecto porque nos genera algun sentimiento en la subjetividad
concibiendo a eleccion que esos errores son inaceptables. Pero nosotros no somos todos
y hay que aprender a saber que existen otros puntos de vista.

Bajar el ego, salir de tolerancia cero.

viernes 18 de febrero de 2011


Que bueno todos tan solidarios en el facebook!
Todos apoyan al otro, ese falso gesto virtual
que conduce a la nada misma.

Que pelotudes!

miércoles 16 de febrero de 2011

Suspensión




Lo que más me asombra de todo este sistema de elementos, que no dejan de relacionarse magnética o existencialmente o de alguna otra forma incomprensible y tal vez indescifrable para el hombre, es su tamaño y la importancia del ser humano ante tal magnitud. ¿Qué significado tiene para todo lo que no pertenece al planeta tierra el arduo trabajo diario para poder ser felices, los billetes, las rutinas, el estrés, la moda, las culturas? ¡Los caprichos! Mierda que somos insignificantes.

Mi objetivo no es redactar una nota precedente a un posible suicidio ni buscar motivos para hacer al día un poco mas deprimente, pero el hombre cree que está más allá de todas las cosas, y que con su insistencia egocentrista en el avance tecnológico e intelectual concebirá en algún futuro un poder magistral y único. Pero cuando volvemos al macrocosmos, a esa instancia en que todas las longitudes se expresan en millones de kilómetros, claramente se pierde en la nada misma y es en ese instante cuando caigo a fin de cuentas. Las personas son indescriptiblemente diminutas y los asuntos o problemas que conllevan (sin siquiera ser tangibles) lo son aún más. Entonces por qué motivos ha de ser la soberbia tan desmedida y sobrante de parte del hombre hacia la naturaleza, si es ésta quién lo cobija incondicionalmente.

miércoles 8 de diciembre de 2010

Acontecimiento previo

Visualicé varias veces el horizonte para no perder la costumbre, todo se volvía insoportable bajo la espesura del calor agobiante de aquel monótono paisaje y el viento solo simulaba adherirse a la situación para acariciar una y otra vez las extremidades de mi cabello, sin luchar contra la sofocante temperatura.
De vez en cuando giraba el torso para asegurarme de que mi más pesimista observación no estaba exagerando, y que aquel lugar realmente estaba completamente deshabitado. Sin reparo ante el dominante sol, nunca en mi vida imaginé que anhelaría tanto un retazo de sombra para recostarme y descansar de una vez. La garganta quebrantada por la excesiva sequedad impedía la salida de todo tipo de sonido, que de todas formas no usaría más que para sollozar o maldecir a la nada, porque la soledad era mi única e incondicional compañera.

Las huellas mas lejanas se desdibujaban como una constante secuencia cada vez que intentaba distinguirlas al igual que el monótono paisaje que variaba únicamente en el tamaño de los relieves y repetitivamente se interpretaba a si mismo.

Intentar atraer la piedad del destino es rogar. Sólo quise ahogarme en mi serenidad absoluta por varios instantes, corroborar mi capacidad de estabilidad para poder continuar la odisea en la intermitente sequía que se adueñaba cada vez mas de los últimos lazos de esperanza.